En el transcurso de esta semana, una "amiga" en Facebook se unió a un grupo llamado "No dono ni un centavo al Teletón". Sin averiguar los argumentos esgrimidos por los que fundaron tal grupo, decidí cancelar la conexión con esa "Amiga", sin dar ninguna explicación al respecto, para evitar discusiones. Sin embargo, como es un tema controvertido, me parece conveniente exponer aquí mi opinión respecto al Teletón y respecto a aquellos que con gran ligereza, hacen campaña en su contra:
En un mundo ideal, el Estado se debería hacer cargo de la seguridad social de todas las personas, y en ese supuesto, las personas con discapacidad recibirían -idealmente de forma gratuita- todas las terapias que necesitaran, con calidad, con profesionalismo y con sentido humano. También en ese mundio ideal, las personas con discapacidad serían plenamente respetadas y aceptadas por los conciudadanos ideales (lo que por cierto no depende del Estado, sino de cada uno). Desde luego, eso sería maravilloso, y vale decir que muchos paises -tristemente México no- al menos intentan llegar a ese objetivo. Pues bien: México no es un mundo ideal, como tampoco lo es ningún otro país.
En un mundo semi-ideal, que no llegara al nivel del punto anterior, pero fuera una realidad mejor para todos, las personas y las organizaciones con recursos disponibles, seguramente donarían parte de su tiempo, sus recursos o sus capacidades, de forma totalmente gratuita y desinteresada, para lograr que las personas con discapacidad recibieran las terapias que necesitan. La realidad es que eso tampoco ocurre.
En efecto, el Teletón funciona en base a donativos, pero los críticos (de los que me ocuparé un poco más adelante), argumentan que esos donativos son tales exclusivamente en virtud de que son deducibles de impuestos, y con una mentalidad propia de expertos en planeación fiscal macroeconómica, aseguan a los cuatro vientos que de no darse esos donativos, se pagaría mucho más impuesto, y entonces México, de manera mágica, llegaría al estatus de Mundo Ideal al que me refiero en el primer punto.
Como lo anuncié antes, ahora me refiero a esos críticos, y lo hago con preguntas: ¿Será que esos críticos NUNCA han pedido una factura a nombre de su empresa -o la de su tío, cuñado, suegro, etc- cuando van a desayunar con sus amigos, para hacerla deducible de impuestos? o ¿Por qué no donan ellos dinero, tiempo o asesoría a alguna causa altruista -la que sea- y de pasada lo hacen sin fines de deducibilidad, a manera de ejemplo? ¿Ustedes creen que pueda lograrse ese mundo ideal tan sólo cancelando el Teletón, o no será mas bien que realmente se necesita que cada uno se compromenta a hacer todo lo que debe hacer y a no hacer lo que no se debe de hacer, como por ejemplo NO comprar películas o música pirata, o SI ceder el paso a los peatones en las esquinas (por poner mínimos ejemplos)?
Coincido en que el Teletón no tendría lugar en un mundo ideal, pero por favor... eso no existe ni existirá mientras vivamos. Lo que sí existe: Miles y miles de personas y NIÑOS con discapacidad que no tienen recursos sufiencientes para acceder a las terapias que necesitan. Ellos no pueden esperar a que el mundo se vuelva ideal como por arte de magia. Para ellos la vida es hoy (aunque parezca slogan de Visa), y cada día, cada hora, valen mucho más de lo que se cree.
Al menos para nosotros, el Teletón intenta satisfacer una necesidad real, urgente e inmediata, de la que nadie más se ocupa, al menos a esa escala.
Nosotros lo apoyamos. De hecho, Mamá y Papá de Mary Tere correremos la carrera que tendrá lugar el 5 de diciembre con motivo del Teletón, como apoyo real (la cuota de inscripción es un donativo, que por cierto no es deducible), y como apoyo solidario con esa institución y con todas las personas que en los centros Teletón recibén terapia.
En el transcurso de nuestra aventura como papás de Mary Tere, hemos conocido a muchos papás que llevan a sus hijos a terapia a los centros Teletón, y para nosotros el tema es algo real. Nosotros conocemos a esas personas, en su mayoría bebés y niños pequeños. Ellos no son ilustrados en planeación fiscal macroeconómica como mi ex "amiga" de Facebook, pero por algo hay que empezar.
Papá de Mary Tere.




